Este 20 de agosto le hicieron un homenaje a mi papá por su décimo aniversario luctuoso que se cumple exactamente el 22 de agosto de 2011. En el homenaje tocó la Orquesta Maestro José Luis Ortiz Díaz Infante que lleva el nombre en honor a mi padre, un gran músico.
Mi abuelo Cleto, una persona muy interesada en la cultura, fue su primer maestro, después fue fundador de la Estudiantina Universitaria Potosina y de la Estudiantina San Luis Rey, gracias a su dirección, ambas agrupaciones musicales vivieron la mejor época de toda su existencia ganando muchos premios y prestigio.
Enseguida fue Director de la Orquesta de Cámara de la UASLP y Maestro de Educación artística de la Escuela secundaria técnica 14, donde todos los años que estuvo, sus alumnos ganaron los concursos de coro del Himno nacional, todo eso entre otras cosas más.
Casi al final del concierto de homenaje, le pidieron a mi mamá que subiera al escenario del Teatro de la Paz a decir unas palabras, enseguida buscaron a todos mis hermanos, que habíamos llegado cada quien por su lado y terminamos desbalagados, cuando subimos, mi mamá no se animó a hablar ante la carga de emociones que sentía, mi hermana Graciela, que está más acostumbrada a los escenarios tomó el micrófono para agradecer a la orquesta y al público.
Enseguida me tocó hablar a mi, que no dije muchas cosas diferentes que ella dado que el mayor sentimiento era de gratitud, pero en mi mente tenía otra idea rondándome que no me atreví a soltar, primero porque se me cortaba la voz y segundo, porque temía terminar diciendo alguna incoherencia por el agolpamiento de frases que llegaban a mi mente más rápido de lo que podía hablar.
Quería explicar a los integrantes de la orquesta, a los padres de familia de los jóvenes que la integran y al público en general, donde también había muchos familiares y amigos, lo importante que era este homenaje y que el nombre de mi papá reuniera a los músicos en relación a una orquesta. De haberlo conseguido, hubiera dicho algo como lo siguiente:
Mi mamá es la persona más inteligente que he conocido en la vida, ni maestros, amigos, o familiares son tan brillantes como ella, salir con ella a recorrer las calles o sentarse a platicar es recibir una lección de historia, recuerda cada casa y negocio que había, que dejó de haber y qué substituyó a esas construcciones, su inteligencia es tan especial que no la puedo definir en pocas palabras, pero aglutina alegría, tranquilidad, nobleza, comprensión, creatividad, entusiasmo, bondad, orgullo, tenacidad y algunas características necesarias que podrían sonar negativas, pero son las que hacen más contundente su inteligencia, como necedad y coraje para proteger lo que quiere y hace.
Como toda madre, nos cuidaba cuando mis hermanos y yo enfermábamos, procuraba llevarnos a las fiestas perfectamente arreglados y permitía que termináramos completamente desarreglados, siempre hizo las fiestas más bonitas que puede recordar cualquier niño, juntaba a todos los alumnos de nuestros salones de kinder o primaria, a nuestros vecinos, primos, tíos y amigos de la familia y los invitaba a nuestra casa en el barrio de Tlaxcala donde disfrutábamos de títeres, funciones de cine, dulces, pasteles, piñatas y comida.
Nunca escatimaron en apoyarnos en actividades artísticas porque en mi familia nunca fue realidad el mito de que no poder vivir del arte, y en los momentos más difíciles de la salud de mi papá, no hubo poder de ningún tipo que le impidiera apoyarlo, a veces con jornadas muy pesadas donde tenía que hacerle diálisis, otras acompañándolo a las consultas y cuidándolo en el hospital.
Mi intención no es decir que mi familia sea perfecta, pero ustedes entenderán que no es el momento para contar otro aspecto que no sea el que me llena de orgullo.
Mi papá, por su parte, siempre trabajaba, ensayaba con su mandolina y violín o revisaba las calificaciones de sus grupos de secundaria, le faltó muy poco tiempo para jubilarse y a pesar de sus achaques, todo el tiempo lo vi como cualquier hijo ve a su padre.- grande, fuerte, noble y admirable (todavía lo veo así). Todos los días iba a dar clases a la Técnica 14, regresaba deseoso de estar con nosotros para la comida y después se iba a ensayar con la orquesta o a alguna actuación mientras todos mis hermanos corríamos a colgarnos de sus brazos y piernas para que no se fuera.
En ocasiones, llevaba a la orquesta por su propia cuenta a nuestras escuelas para que los alumnos tuvieran la experiencia de conocer un concierto de música clásica. No cobraba un centavo por eso. A mis hermanos José Luis y David los llegó a poner como Directores, seguramente para hacerles sentir la experiencia que él vivía en su trabajo y de paso para que los demás niños vieran a sus hijos haciendo tocar a sus músicos al movimiento de la batuta. Le encantaba sacar a pasear a mis hermanas y todos sus amigos conocían el orgullo que sentía por ellas.
Después, todo lo tuvo que alternar con las visitas al doctor, las estancias en el hospital y sus curaciones, pero nunca dejó ni la música ni las clases para mantener a su familia, legado que todos quienes lo conocimos, admiramos.
Dije que mi mamá es la persona más inteligente que existe porque hace todas las cosas ordinarias con suma naturalidad, es la que mejor sabe hacer cuentas, la que mejor rinde el dinero, la que más disfruta la vida y la que mejor ejemplo nos ha dado para mantener a nuestras familias, siempre sonríe y anda arreglada, pero además, esa cualidad la tengo presente en esta ocasión por un motivo particular…
La he escuchado decir que en las escuelas no conocemos a quienes dan nombres a esas instituciones, esos héroes patrios que aparecen en las fachadas de los planteles educativos y calles de la ciudad, generalmente son sujetos desconocidos que pasan desapercibidos tanto para los alumnos como maestros y padres, la protesta de mi mamá va generalmente acompañada con una sugerencia lanzada al aire para que sea de las primeras cosas que los niños y jóvenes sepan: El por qué las escuelas llevan el nombre de un personaje específico, quién fue y qué hizo para darle tal honor.
Es por esto que comenté un poco del contexto de mi familia cuando vivía mi papá, para que todos los asistentes (y ahora lectores) vieran quien fue y qué dejó. Mi padre fue un gran músico, que surgió de una gran familia para criar la propia con todo el orgullo y cariño del mundo, dejó grandes amigos, alumnos y enseñanzas para todos, formó personas, respetaba a la gente honorable, era un caballero.
Lo recordamos para que siga con nosotros como una carga que implica ser mejores personas, el peso no es una loza, sino un motor para avanzar en la vida, los homenajes reiteran nuestras motivaciones más profundas para seguir haciendo las cosas y la existencia de una orquesta que lleve su nombre debe ser para los integrantes un motivo de orgullo, porque honran a un hombre que le dio música a San Luis por muchos años y, con las actuaciones de esta orquesta y el recuerdo de quienes lo conocimos, lo seguirá haciendo por mucho tiempo más.
21 de agosto de 2011
San Luis Potosí, S.L.P. México.



1 comentarios:
Daniel:
Amigo, hermano antes que nada una disculpa por no haber asistido a la ceremonia que le hicieron a tu papa, tu sabes que a tu familia la admiro mucho y en especial a ti, disculpa mi arrebato de coraje de la otra vez, en verdad me he sentido mal, porque no soy asi, aparte que soy de sntimientos muy nobles y hasta de repente se me sale una lagrima, disculpame hermano, espero poder verte pronto y darte un gran abrazo de disculpa y tambien por lo de tu papa, era una persona muy especial, me hubiera gustado tener un papa asi, pero lo soy y lo sere con mis hijos, cuidate mucho, mando un beso a tu bebe y a krisia cuidalas mucho y tu tambien, mi amistad nunca se quebrara con estas cosas que pasan, al contrario se esta haciendo mas fuerte, adios amigo, hermano y una vez mas felicidades por lo de tu papa :)
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