miércoles, mayo 20, 2009

El Spirit de Frank Miller

Ya tarde pero amparado en la facilidad que hay para conseguir películas, comentaré sobre The Spirit de Frank Miller.

Grosso modo, originalmente el Spirit de Eisner se trata de un policía justiciero que vive en una ficticia Central city (Nueva York) de los 40´s que pelea generalmente contra vulgares criminales y más que ser el héroe perfecto al que todo le sale bien y cuyas cualidades son claramente más elevadas que las de un hombre común, tiene su dosis de buen humor y errores propios de cualquier ser humano.

Ese Spirit de Eisner es reconocido en todo el mundo por su innovación visual en el formato de cómic, sus siete páginas auto conclusivas para periódicos estadounidenses donde el dibujante y escritor experimentaba y cuidaba todos los detalles en cada una de sus historias, las dotaba de humor, misterio, cinismo, trivialidad, ternura, acción, todo repleto de mujeres hermosas que oscilaban en la mayoría de las historias, el histrionismo teatral que define cada uno de sus personajes, en fin, toda una obra revolucionaria para el medio.

Para armar mi opinión sobre la película, presentaré por otro lado a Frank Miller, un dibujante y escritor norteamericano (gringo, para ser menos ceremonioso) afamado por sus cómics de Daredevil, Batman, Wolverine, Sin City, Hard Boiled y 300 y cierto coqueteo desde hace años como director de cine en Robocop 3, Sin City y ahora, The Spirit.

Lo más sobresaliente de él, son sus dibujos dinámicos con personajes pesados, tanto por su complexión física como por la fuerza de su trazo, sus viñetas abstractas, cargadas de detalles ocultos, gozoso de la espontaneidad y el error en el dibujo ya calculado, una narrativa fluida, con clara influencia cinematográfica, todo un maestro del Dibujo.

Sobre su forma de escribir, sus diálogos son criticados por lo dramático, lo teatral, lo sobreactuado que resultan para la lectura en voz alta, pero debería ser innegable que tienen la misma fuerza que le imprime a sus dibujos. Más que Moore o Jodorowsky, muestra esa diversión por sus personajes, los estira, los tortura, los oprime hasta el límite, luego deja que ellos (los propios personajes) se reconstruyan con sus propios valores mientras que permite y provoca que el lector revalúe el significado del género en el que está contando la historia, todo en una sola historia, algo que no hacen los buenos escritores, sino los artistas genios.

En la película, Miller muestra un Octopus con cuerpo y cara de Samuel L. Jackson, cuando Eisner nunca mostró más allá de una sombra y de lo único que conocíamos bien eran sus guantes de dos líneas gruesas en la parte anterior, también hace gala de cierto sadismo en las peleas entre los personajes, un humor negro que apenas provoca sonrisas en el espectador, monólogos mentales en voz en off con frases de hombre rudo sobreactuado, una pasarela de mujeres hermosas personificando peculiares femmes fatales, unas portando armas gigantes, otras haciendo gala de sarcasmo y otras luciendo brillantes joyas o sólo sus encantos naturales.


Todo fiel a la esencia de Miller, del mismo autor de DKR, Sin City, Hard Boiler y 300 tan alabadas.

Pero es exactamente la misma constante de su obra la marcada influencia en el trabajo de Eisner, nada más que el estilo de Miller es tan reconocido desde hace más de 20 años que no se razona tanto la influencia que desde entonces tuvo de Eisner, las mujeres fuertes y bellas, el humor, la narración, las peleas, todo lo que hace Miller lo hacía Eisner desde el Spirit hasta sus últimos trabajos.

He escuchado malos comentarios sobre los últimos trabajos de Miller y no se diga de la película, pese a su reconocimiento como uno de los mayores artistas del cómic contemporáneo, ahora resulta que para muchos, se volvió tarado, pendejo, mal escritor y dibujante, además que aseguran, nunca debió ser director de cine.

Frank Miller es un artista, especialista en dibujar y escribir; pero su principal cualidad es la de saber contar historias, tiene su propio estilo, ha influenciado (pensando en corto) a Tarantino y Robert Rodríguez, aunque obviamente estos últimos tienen más influencias cinematográficas. Un cuenta cuentos, un narrador, lo sabe hacer en cualquier medio, el medio es el pretexto para dejar salir la historia con una forma determinada, si se quiere contar algo, da lo mismo el cine, la literatura, el teatro o cualquier medio inventado o por inventar, basta conocer el medio mismo para aprovechar sus cualidades.

Me llama la atención que en varios blogs sobre cómics o cine, donde tanto ponderan la relación entre estos dos medios, afirmen que Miller no es buen director de cine, es como si un buen pintor no fuera buen dibujante, me comprometo a asegurar que eso no ha pasado nunca y ante la prueba que demuestre mi error, reconocer mi imbecilidad. Las diferencias entre el cine y el cómic son amplias y no quiere decir que un creativo pueda pasar de un lado a otro haciéndolo con calidad, pero lo fundamental en las dos áreas es contar historias, quien lo sabe y entiende cada medio puede incursionar en los dos.

La película está técnicamente bien hecha, se nota que Miller cuidó los detalles importantes, la edición, la fotografía, el sonido, las transiciones, los fondos, los colores, las actuaciones, etc.

No faltará quien piense que, como personalmente nunca he hecho ninguna, no tengo qué andar opinando como crítico de cine, pero no importa, sé muy bien seguir el ritual de llegar a ver una película, sentarme, guardar silencio y poner atención a lo que está por pasar en la pantalla, después de eso, las películas son como un malabarista que si se cae, cualquiera que esté poniendo atención lo verá, pero puede ser que el malabarista se aviente intencionalmente o alguien lo haya saboteado, todo eso lo puede ver cualquier hijo de vecino, para algunos, ciertos detalles pasarán desapercibidos, pero cada quien verá las cosas de diferente manera.

La mayor queja a la película es que no es fiel a la esencia del personaje, cuando realmente no tiene porqué ser así, si uno quiere ver al Spirit original, no hay otro que el de los cómics y ahí hay que ir, lo mismo pasa con 300, Sin City o Watchmen, son obras de cómic, no de cine, calcarlas al cine sirve para ver a los personajes en persona, percibirlos de una manera más cercana a la que nuestros ojos ven la realidad, pero no tiene mayor mérito, es como si la gente esperara que las películas que se hacen sobre Batman, fueran basadas en el original de Bob Kane, copiar no representa ninguna aportación, no es malo o incorrecto en el sentido del homenaje, pero es una mera reproducción, no más, como el Superman de Bryan Singer, se entienden los berrinches, cómo no, si aprendemos a querer a esos personajes y quisiéramos que nunca cambiaran o que los mejores tiempos siempre se mantuvieran, pero naturalmente no es así. Sin embargo, reinterpretar es mejor homenaje, es lo que hace buenas versiones como la antología de Batman B&W o el mismo Alan Moore con Watchmen y los arquetipos del héroe.

Eso es lo que hizo Miller con el Spirit.

Ahora sí, en ningún momento he dicho que la película cambió mi vida o que está entre las mejores que he visto, sólo pondero el derecho de un artista a decir lo que quiere, como se le dé la gana y por el medio que se le antoje, eso es lo que hacen los artistas, no los copistas o maquiladores.


Miller debe saber que un personaje tan importante como Spirit, va a ser versionado por otros autores y directores, él sólo se anticipó e hizo lo propio y a quien verdaderamente le debe importar es a los empresarios que invirtieron su dinero y su imagen, no al espectador, que si quiere, compra el boleto o el Dvd y si se siente estafado, basta pensar que un autor le está compartiendo su trabajo, si no le gusta, que cambie a otro más acorde a sus gustos e intereses. Miller está en su derecho de no importarle que a la gente no le guste o no le entienda.

Escucho no sé de donde un “¡Es que el cómic y el cine son productos, no arte, tienen otros condicionamientos!” Y yo digo que a un artista le importa un carajo eso, que se encarguen de hacer más dinero los mecenas, los comerciantes, los empresarios y políticos, el artista tiene que ganar dinero en ese esquema, pero lo que es producto es para comerciar, no tiene que ver con el arte, aunque una reproducción de una obra de arte se puede comerciar.

Además, seguramente cada que va a aparecer una película así, donde se anticipa la polémica, los ejecutivos que gastan millones de dólares en financiar esas películas, buscan garantizar que su dinero va a ir a parar a manos de proyectos rentables, para eso, los creativos tienen que dirigirla a cierto público y pues parte de ese público soy yo, o sea que si le atinaron (además a la película no le fue mal en taquilla).

El espíritu original de The Spirit está en los cómics de Eisner, si se quiere apreciar, hay que ir a leerlos, me parece una pobre concepción del arte suponer o peor, asegurar que la interpretación de una obra tiene que ser apegada a la original, por Dios, eso es peor aberración, más aún, tratándose de un artista refiriéndose a otro artista, ahí están los cuadros de Picasso en homenaje a las Meninas de Velásquez o el cuadro del retrato de Inocencio X de Francis Bacon como versión de otro cuadro del mismo Velásquez o Tim Burton con Batman.

Lo que pasa es que el mundo está plagado de críticos de lo que sea, usando Internet como un altavoz para evidenciar su ignorancia, intolerancia, arrogancia, condescendencia, no lo digo contra alguien en particular, hay gente que cuida mucho lo que dice y hace comentarios muy interesantes, lo que pasa es que hay que leerlos, entenderlos y en el caso de los malos, aguantarlos en búsqueda de obtener una mayor información que ayude personalmente a tener un mejor panorama de determinado tema, antes no había esa posibilidad y ahora que cualquiera puede expresarse ante el mundo, hay que aprovecharla.

Cualquiera tiene la libertad y el derecho de estar en desacuerdo con una opinión, lo que no me parece es la carencia de criterio, de falta de sustento, de dialogo o de aceptación por la posibilidad del error propio, Frank Miller dio su versión cinematográfica del Spirit, alguien más vendrá y dará otra versión, yo espero que sea un gran artista y no intente calcar el Spirit de Eisner.

3 comentarios:

...JuliandroiD... dijo...

Amen viejo, la amas o la odias pero no quedas indiferente

Guillermo Guerrero dijo...

Salió algo además de Scarlett? :P

Guillo dijo...

Yo no he tenido chance ni de leer los comics de The Spirit ni ver "The Spirit: El Espìritu", pero estoy de acuerdo con eso de no hacer una copia al carbòn, que son versiones o reinvenciones.
El pero que ha tenido siempre el cine de adaptacion (gringo mas que nada), es que en lugar de tomar la esencia (personalidad, voz, forma de actuar, movimientos, etc.) de un personaje de comic o videojuego, toman solo el nombre y la apriencia, y creen que con eso la arman. Como buen ejemplo de agarrar bien la esencia de personajes esta "Harry Potter: The Prisoner of Azkaban", la cual es la menos apegada a la historia pero es de las mejores de la serie. Como ejemplo de solo agarrar nombre y apariencia, tenemos: "Dragonball: Evolution", "Max Payne", y muchos muchos mas.
Igual, chido comentario, vere si puedo leer y ver a The Spirit.